Qué mejor comienzo al regresar a mi tierra que convertirme por unos momentos en salinera.
Ayer, gracias a una actividad organizada por el CRA de Chiclana, pude extraer sal marina a la antigua usanza. La actividad salinera tradicional está muy unida a las aves. Gracias a los laberintos (lucios, vueltas de retenía y periquillos) de este tipo de explotación y a sus diferentes profundidades, así como de los muretes que los conforman, perfectos para descansar y anidar, las larolimícolas hacen de este lugar un paraíso para alimentarse, descansar en sus largas migraciones, y para criar a sus pequeños.
Al terminar la actividad, la puesta de sol me sorprendió con multitud de colores, que sólo un lugar como Bahía de Cádiz puede ofrecerte:

Ayer, gracias a una actividad organizada por el CRA de Chiclana, pude extraer sal marina a la antigua usanza. La actividad salinera tradicional está muy unida a las aves. Gracias a los laberintos (lucios, vueltas de retenía y periquillos) de este tipo de explotación y a sus diferentes profundidades, así como de los muretes que los conforman, perfectos para descansar y anidar, las larolimícolas hacen de este lugar un paraíso para alimentarse, descansar en sus largas migraciones, y para criar a sus pequeños.
Al terminar la actividad, la puesta de sol me sorprendió con multitud de colores, que sólo un lugar como Bahía de Cádiz puede ofrecerte:

