
Las referencias históricas en España de cría del morito común siempre citan a la Comunidad de Andalucía y datan de 1875 en las cercanías de Vejer de la Frontera. A principios del siglo XX las citas son referidas a las marismas del Guadalquivir y Doñana y en laguna de Las Madres, Huelva, en años anteriores a 1940.
A partir de 1940, debido a la Guerra Civil, las colonias de morito de la laguna de las Madres sufrieron un expolio hasta su extinción para poder alimentar a la población en la época de hambruna que fue la posguerra. Con respecto a Doñana y a las marismas del Guadalquivir, el morito se extinguió como reproductor habitual a principios del siglo XX.

No es hasta 1996 cuando la especie comienza a anidar de nuevo en Doñana, concretamente desde mediados de mayo de dicho año se detectó un pequeño grupo de
ejemplares adultos en los lucios de la FAO, un enclave manejado, llamado así
porque dicho organismo internacional realizó en esos terrenos marismeños
unos cultivos experimentales. Gracias a un exhautivo seguimiento, pudo saberse que la cría fue exitosa, siendo ya anillados los pollos de la nidada.
Desde entonces, esta especie se ha recuperado vertiginosamente, encontrándose actualmente en expansión. Es muy fácil ver en esta época a bandos de moritos alimentándose en la Janda, donde pude tomar las fotos de esta entrada. Muchos de los ejemplares, nacidos en Doñana, se encuentran anillados con, además de la metálica, una anilla de PVC blanca con letras negras para la lectura a larga distancia.
Existe la hipótesis que esta recuperación se ha visto fomentada por la introducción del cangrejo rojo de Luisiana (
Procambarus clarkii). Actualmente Doñana acoge a 4.000 parejas. Ojalá todas las especies en peligro pudieran tener una pronta recuperación como es el caso del morito común.