
En una de las últimas rutas que realicé en bici, Rota-Chipiona ida y vuelta (en total 48 km.), mis compañeros y yo descansamos para comer cerca de la antigua estación ferroviaria de Chipiona. Actualmente quieren convertir la vía del tren en una Vía Verde, aunque aún queda bastante para adaptarla y parece que las obras estaban paradas.
La estación, un viejo y pequeño edificio rodeado de naves del polígono industrial, es ahora la casa del antiguo controlador, un anciano encantado de contar su historia a aquellos que deseen escucharla.

Y como la cabra siempre tira al monte, mientras le rendía buenas cuentas a mi bocadillo, me entretuve haciendo fotos a los gorriones que piaban y hacían sus quehaceres diarios en el tejado de la estación:

A pesar de ser una especie muy común en nuestras ciudades, el gorrión común está presentando en la actualidad un descenso de individuos considerable, aunque, por ahora, no supone una amenaza para la especie, debido a su elevado número inicial antes del retroceso.