El cielo ya está inundado de pequeñas golondrinas que vuelan sin descanso. Las acompañan los aviones comunes, los dos, grandes migradores a pesar de su reducido tamaño. Nos dejaron para pasar el invierno en África, en busca de lugares con suficiente alimento, pero ya han vuelto anunciando la primavera. Atareados, fabrican nuevos o arreglan sus antiguos nidos de barro y cantan alegres, preparando la bienvenida de los nuevos pequeñines que están por venir. Sólo faltaban las golondrinas dáuricas para completar la familia, las cuales ya se dejaron ver el pasado viernes. Los residentes aviones roqueros ya no vuelan solos a la caza de insectos.
Sus buenos amigos, los vencejos pálido y común aún no se han dejado ver por estas tierras de marismas y salinas, no saben que hay muchos ojos puestos en el cielo deseando de volver a verlos. Los más tempraneros serán los pálidos, abriendo camino a sus hermanos los comunes. Y, por supuesto, no nos podemos olvidar del mayor de la familia, el vencejo real.
A todos ellos, los recibimos con los brazos abiertos. Enhorabuena por haber conseguido, una vez más, cumplir vuestra promesa del regreso, superando tantos obstáculos y calamidades en la lucha por la supervivencia.
Aquí os dejo las fechas de las primeras observaciones del año personales, así podréis compararlas con las vuestras:
12 de enero Golondrina común Hirundo rustica
Salina Santa María de Jesús, Chiclana de la Frontera.
27 de enero Avión común Delichon urbicum
ciudad de Chiclana de la Frontera.
25 de febrero Golondrina dáurica Cecropis daurica
Conil de la FronteraCon los brazos abiertos...
El cielo ya está inundado de pequeñas golondrinas que vuelan sin descanso. Las acompañan los aviones comunes, los dos, grandes migradores a pesar de su reducido tamaño. Nos dejaron para pasar el invierno en África, en busca de lugares con suficiente alimento, pero ya han vuelto anunciando la primavera. Atareados, fabrican nuevos o arreglan sus antiguos nidos de barro y cantan alegres, preparando la bienvenida de los nuevos pequeñines que están por venir. Sólo faltaban las golondrinas dáuricas para completar la familia, las cuales ya se dejaron ver el pasado viernes. Los residentes aviones roqueros ya no vuelan solos a la caza de insectos.
Sus buenos amigos, los vencejos pálido y común aún no se han dejado ver por estas tierras de marismas y salinas, no saben que hay muchos ojos puestos en el cielo deseando de volver a verlos. Los más tempraneros serán los pálidos, abriendo camino a sus hermanos los comunes. Y, por supuesto, no nos podemos olvidar del mayor de la familia, el vencejo real.
A todos ellos, los recibimos con los brazos abiertos. Enhorabuena por haber conseguido, una vez más, cumplir vuestra promesa del regreso, superando tantos obstáculos y calamidades en la lucha por la supervivencia.
Aquí os dejo las fechas de las primeras observaciones del año personales, así podréis compararlas con las vuestras:
12 de enero Golondrina común Hirundo rustica
Salina Santa María de Jesús, Chiclana de la Frontera.
27 de enero Avión común Delichon urbicum
ciudad de Chiclana de la Frontera.
25 de febrero Golondrina dáurica Cecropis daurica
Conil de la Frontera
