
El pasado sábado estuve de senderismo con la asociación dRuta en el PN Sierra de Grazalema. Concretamente hicimos la ruta de ascensión a la sierra del Palo para ver las Pilas del Tunio. Para ello, primero llegamos al pueblo de Montejaque y comenzamos a caminar cerca de un cortijo ganadero que se ubica en los llanos de Líbar. Allí había bastante terreno recién labrado en el cual, pude ver a lo lejos, una pareja de cuervos. Fue hermoso observar cómo se miraban el uno al otro, cual pareja de enamorados. (El cuervo es una especie que forma pareja de por vida).

Cerca del cortijo pudimos ver a un rebaño de ovejas recien paridas con sus pequeños corderos, muchos de ellos aún tenían el cordón umbilical. Mientras tanto, el canto de los estorninos negros y los pinzones vulgares era notorio.

Hicimos unos kilómetros más por un sendero amplio y de tierra que corresponde a una cañada real que conducía al refugio de Líbar, pero antes de llegar a él, comenzamos la ascensión por la Sierra del Palo por un pequeño sendero que se inicia pasando por una fuente de agua fresca y limpia. Seguimos subiendo y el canto de los petirrojos y los reyezuelos listados inundaba el ambiente.

Después de subir unos cientos de metros, no sin esfuerzo, llegamos a los más de 1300 metros de altitud y pudimos ver la impresionante roca bautizada como el Tunio, debido a su semejanza con un rostro humano, como podéis ver en la foto de arriba. Mientras tanto, las únicas aves que nos acompañaban eran los colirrojos tizones.

Cerca del Tunio hay unas pilas talladas en la roca caliza del suelo, con pocos centímetros de profunidad. Eran utilizadas para hacer hielo antes de que fuera tan fácil gracias a los frigoríficos, debido a las bajas temperaturas que se alcanzaban (y se siguen alcanzando) en esta cumbre.

A la vuelta por la misma cañada antes nombrada pude disfrutar de más aves, la más destacada del día fue el
zorzal charlo, pero también vi (aunque fue más escuchar que ver) a jilgueros, trigueros, verdecillos, pardillos, verderones, gorriones comunes, buitres leonados, lavanderas blancas, arrendajos, mosquiteros comunes, currucas capirotadas, mirlos, tarabillas comunes, buitrones, cogujadas montesinas, cernícalos vulgares y palomas domésticas del cortijo.