Como habéis podido leer en una de las entradas más recientes del blog, he podido incluir al escribano palustre el pasado 19 de enero en la lista de Mi Gran Año, aunque no hace mucho también lo he podido ver durante un anillamiento científico. En las fotos podéis ver un macho de dicha especie, el cual ya presenta las plumas de la cabeza negra, color que surge a la vista al desgastarse las plumas.
Una de las estampas de esta época que más me encanta y que originan estos escribanos, son los dormideros que forman entre el carrizo de zonas húmedas al atardecer. En la Comunitat Valenciana, el escribano palustre es un nidificante raro muy localizado pero, sin embargo, es un invernante común. Su estado de conservación es Vulnerable y fue Ave del Año 2009.


