Las aves saben que su vuelo depende de un plumaje en perfectas condiciones, (aunque eso no quita que algunas veces veamos algunas en tal mal estado que no entendemos cómo pueden seguir volando). Para ello, gastan buena parte del día en ofrecer cuidados a su plumaje. Muchas aves que pasan bastante tiempo en agua salada, como es el caso de estas gaviotas patiamarillas, prefieren el agua dulce para lavar sus plumas, retirando el salitre y quedar perfectas. En esta ocasión, el agua dulce que encontraron es el de la fuente del monumento "Puertas de Tierra", en Cádiz. Las que ya terminaban con su baño, se posaban en zonas elevadas para terminar de arreglar su plumaje con el pico.
¡Y es que no solamente es la especie humana la que toma un baño después de ir a la playa!.


