Ayer estuvimos en la frontera sur de la provincia de Alicante, en la población de San Pedro del Pinatar, la cual ya es provincia de Murcia. Nos acercamos un momento a la parte norte de la Manga del Mar Menor. Lo primero que me sorprendió de sus playas fue lo limpia que estaban, prácticamente no se hallaban residuos sólidos, solamente los restos de la Posidonia oceanica, los cuales se acumulaban en la orilla formando una capa protectora que reduce la erosión de la costa.
Como podemos leer en la Wikipedia, "la Posidonia oceanica es una planta acuática, endémica del Mediterráneo, perteneciente a la familia Posidoniaceae. Tiene características similares a las plantas terrestres, como raíces, tallo rizomatoso y hojas cintiformes de hasta un metro de largo dispuestas en matas de 6 o 7. Florece en otoño y produce en primavera frutos flotantes conocidos vulgarmente como olivas de mar. "
Esta especie vegetal establece praderas submarinas con una gran importancia ecológica, las cuales son el pilar de sustento de una comunidad rica en diversidad con muchos organismos animales y vegetales, proporcionando protección y alimento. Una planta marina que, por tanto, es un buen bioindicador de calidad de las aguas. Aunque en el caso del cual os voy a nombrar hoy, es una especie que no vive en el fondo del mar la que también "ama" la Posidonia oceanica.
Los numerosos vuelvepiedras se repartían por la costa picoteando y levantando las hojas secas en busca de pequeños invertebrados y restos de peces para comer. Si no los molestamos demasiado, pueden convivir perfectamente con los numerosos paseantes en la playa de las Salinas, playa de la Barraca Quemada y playa de Punta de Algas.
A pesar de todos los beneficios que nos ofrece la Posidonia oceanica, la guía del centro de interpretación nos comentó que aún muchos se quejan de que estas playas están "sucias" debido a la presencia de dichos restos vegetales. Esta planta acuática es un tesoro vegetal de nuestro mar Mediterráneo que, tantos los vuelvepiedras como cada vez más personas sabemos de su valor.
Y tú, ¿la amas o te quejas?



