Siendo el colirrojo tizón bastante abundante en las zonas más costeras y bajas de la Comunitat Valenciana durante la invernada, suele estar ausente desde principios de abril a principios de octubre en las áreas nombradas. Por tanto, el colirrojo tizón normalmente suele criar más en el interior, teniendo una migración altitudinal además de la latitudinal dependiendo de las poblaciones. Pero en este caso, al menos una pareja de esta especie ha preferido quedarse en la costa para criar. Así, a principios de junio pude ver a un macho cantar por las inmediaciones, aunque necesitaba una confirmación aún más evidente de que el colirrojo tizón se quedaba en el peñón de Ifach.
En mi visita de julio, cuando me encontraba por el sendero del peñón más o menos a la mitad de su cima (el peñón tiene una altitud de 332 metros), apareció el pequeño que podéis ver en las fotos. Ya por la tarde, viendo los roqueros, también vimos a un macho adulto y otros tres ejemplares más que permanecían juntos revoloteando por la vegetación de la ladera.
Aunque ya es sabido que esta especie puede criar en islotes rocosos y acantilados marinos (con respecto a la Península Ibérica especialmente en el Norte), son muchas las personas que se han extrañado o han negado esta posibilidad cuando les he comentado mis observaciones. En la costa levantina y sur de la península no es tan común la presencia estival en costa.
Estos tizones costeros son un buen ejemplo de que, en la ornitología, debemos de tener la mente abierta y siempre dispuesta a aprender. Cuando se habla de estos seres alados, la palabra "imposible" no existe.






