
Estas fotos las realicé el pasado invierno en Cádiz. Los vuelvepiedras se paseaban por el paseo del Campo del Sur como si de palomas se trataran. De hecho, se mezclaban con ellas para comer los restos que los humanos dejamos. Jamás pensé que un vuelvepiedras pudiera comer eso, pero sí, comen hasta salchichón si tienen oportunidad.

El vuelvepiedras cría en costas con rocas o pedregosas e inverna en hábitats costeros. Es un limícola inconfundible por su diseño en el plumaje y sus patas naranjas que contrastan con su vientre blanco. Su nombre es debido a que utilizan su pico para dar la vuelta a conchas y piedras para buscar comida que, de manera natural, serían pequeños invertebrados.

Es una gran migradora. En el PN Bahía de Cádiz, los vuelvepiedras están de paso desde zonas nórdicas donde crían hasta el hemisferio sur, llegando incluso hasta Nueva Zelanda, pero también hay bastantes ejemplares que se quedan invernando. Incluso también hay ejemplares veraneantes. De hecho, en el PN del Estrecho, en el cual también es invernante y de paso, pude fotografiar a varios ejemplares a principios de agosto, aunque las fotos no son tan buenas como éstas.
También está presente al otro lado del Atlántico, siendo migratoria desde Estados Unidos o Canadá (área de reproducción) hasta Tierra del Fuego. Aunque también existen ejemplares que van desde el continente americano hasta el nuestro. Existe un caso en el que un vuelvepiedras anillado en el nido en Canadá, a los dos meses ya había alcanzado la costa portuguesa de Minho, recorriendo para ello nada menos que 5.000 Km hacia el Sudeste. ¡Y sólo miden unos 22 cm de longitud!