No solamente fue el reyezuelo sencillo uno de los grandes pequeños viajeros que nos visitaron en la migración otoñal del pasado año. También tuvimos otra gran sorpresa de la mano (o mejor dicho, del ala) del petirrojo que podéis ver en la imagen.
Cuando nos llegó la información al reportar el número identificativo de su anilla (algo así como el equivalente al DNI para quienes no estén familiarizados con el anillamiento científico), no pudimos dejar de sorprendernos. Dentro de un periodo de cinco días...

