15 febrero, 2015

No podemos contentar a todo el mundo



Cuando tu trabajo comienza a tomar éxito, las críticas y las limitaciones cada vez son más patentes. Y es que no puedo dejar de pensar últimamente mi incapacidad de poder complacer a todas las personas. Cada una tiene su opinión, y muchas de ellas simplemente son contradictorias, u otras requieren un tiempo y dedicación que no me puedo permitir o no son productivas. Algunas simplemente son absurdas (al menos desde mi punto de vista) y otras… otras parecen que lo que realmente buscan es ofenderte.


Como dicen, cada persona es un mundo, e intentar hacerles caso a todas supone llegar a una ineficacia, improductividad y agotamiento que truncaría mi principal objetivo: estudiar y proteger a las aves y su entorno. Como guía ornitológica, me esfuerzo para que los visitantes puedan ver a través de mis ojos. Con muchas de estas personas, tan interesadas por mi trabajo, lo consigo. Más de una vez me han comentado que parece que esté hablando de mis propias hijas. Y es, en ese momento, cuando logro hacerles entender que el mundo no gira en torno a los humanos, no somos dueños de la verdad absoluta, que existen muchas maneras de ver la vida, diferentes, tantas como seres vivos hay, que no podemos creer que ellas sienten, piensan, padecen igual que nosotros, sobre todo porque estamos especialmente  separados, evolutivamente hablando. Somos diferentes pero compartimos casa, y dentro de una familia el respeto es fundamental para convivir.

Hoy, en mi rutina diaria dentro del trabajo de campo, una lúgana esperaba vigilante pero tranquila a que yo pasara para seguir comiendo. A veces no te das cuenta hasta que punto eres predecible para el resto de la fauna de la reserva. Lo bien que te conocen, que saben que estás haciendo lo de siempre y que no supones una amenaza. Bajas de ese pedestal antropocéntrico que nos hemos sacado de la manga, simplemente soy un elemento más. Y mientras nos observamos, pienso que, si pudiera hablar con ella, seguramente le parecerían mis preocupaciones totalmente ilógicas, sin sentido. Al igual que en el conocido libro “¿Quién se ha llevado mi queso? “ de Spencer Johnson,  las aves viven el momento, se adaptan al cambio y no pierden el tiempo. Las admiro (por si aún no lo sabías…) por eso y por otras tantas cosas.

Por tanto, pido perdón a todas aquellas personas que no pueda complacer. Entiendo que incluso es bueno tener limitaciones y críticas, porque hacen superarte y corregir tus errores, pero el mundo no va a dejar de girar aunque estemos en desacuerdo, las aves no van a dejar de volar, y yo no pienso parar. Sólo tengo esta vida y mucho trabajo por delante. Y, aunque mi gran deseo es que estés a mi lado, lo es aún más que estés en el de ellas.



2 comentarios:

  1. Blogging is the new poetry. I find it wonderful and amazing in many ways.

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    1. Thank you, friend, I'm very glad because of yours comments!

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