Durante mi estancia en Picos de Europa el presente verano, uno de los pajarillos que me acompañó en este viaje fue el escribano montesino. En la ocasión que os detallo a continuación, pude disfrutarlo confiado, en un paisaje excepcional, justo cuando los árboles comienzan a desparecer por la altitud y dejando paso a arbustos y prados verdes entre la roca desnuda.
Concretamente, el pequeño se encontraba a unos 915 metros, en los invernales del Texu, edificaciones tradicionales en las que los pastores guardan sus rebaños durante el duro invierno. Allí podemos encontrar un puente prerromano por el que podemos pasar para atravesar el río Duje.
El escribano montesino es una especie residente en la Península Ibérica, pudiendo bajar en altitud en la época invernal. En algunos casos se producen movimientos migratorios hacia el sur, evitando las zonas septentrionales por el mal tiempo.
Junto con el escribano montesino pude observar, entre los árboles bajos en la ribera del río, al camachuelo común junto con el pinzón vulgar, el bisbita alpino, el petirrojo y la lavandera cascadeña y la blanca.
Un refugio no sólo para los pastores y su ganado, sino que también lo es para estas pequeñas, siendo posible acercarse a ellas sin que presenten temor alguno, siempre y cuando lo hagas de manera respetuosa.


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